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domingo, 9 de mayo de 2010

TELAMON - II (La batalla)

Hoy toca el reportaje fotográfico del la batalla de Telamón.


Evidentemente la clave de la batalla estuvo en la posesión de la pequeña colina que flanqueaba la via Emilia. Históricamente su posesión decidió la batalla para los romanos aunque le costó la vida al cónsul Régulus.




En nuestra batalla la colina también fue el punto focal de los combates. Por un lado Regulus intentó a toda costa dominarla para poder flanquear las masas galas. Y desde el sur, Emilio Papus se lanzó también a intentar flanquear el ejército galo para alcanzar la colina y enlazar con Regulus. Sin embargo la diosa Fortuna no estuvo del lado romano y a pesar de la aparente superioridad romana en la colina, las tropas de Regulus se estrellaron contra la caballería gala.

Pronto los triarii estuvieron el primera línea y a pesar de sus larga resistencia fueron superados y todo el flanco derecho romano se deshizo en una tremenda derrota.


En el otro lado del campo de batalla, la rápida caballería y carros galos interceptaron la marcha de los romanos y en una serie de maniobras rápidas destruyeron toda posibilidad de que Papus auxiliara al desesperado Regulus.


Alea jacta est!



Las dos legiones consulares de Regulus.



El campamento galo y el grueso de su ejército.



El ejército de Emilio Papus, en el Sur.




Los legionarios a pie firme, esperan el inicio de la batalla.





Las masas galas se dan valor gritando cánticos de guerra.




Auxiliares itálicos sobre la colina se aprestan a atacar a los escaramuzadores galos.




Los vélites romanos en línea de batalla.




El inicio del cambate por la colina.







Pronto empazaron las cosas mal para los romanos, las auxiliares y los extraordinarii fracasaron completamente ante las tropas ligeras enemigas.
La caballería romana tampoco logró doblar el flanco rival.
La batalla por la colina fue larga y desesparada, ambos bandos lanzaron refuerzos a la matanza.










Entretanto, Papus lanzaba su flanco izquierdo a toda velocidad intentado atravesar el extremo de las líneas galas y alcanzar la colina desde el sur.




Sin embargo los caudillos galos reaccionaron con rapidez y enviaron unidades de caballería y carros rápidamente a atajar la carrera de los romanos.





Vista general de la batalla. Se aprecia claramente la importancia de la maldita colina. En caso de haberla dominado los romanos habrían podido flanquear a todo el ejército galo.










Finalmente las masas bárbaras sumergen como una ola la línea romana de la colina.
Los triarii ofrecen una última resistencia, son reodeados y aniquilados.
El flanco romano ha desparecido.




El el sur las columnas de Papus has sido detenidas por la caballería gala, no habrá ayuda por ese lado.



El último combate del cónsul Regulus.




El combate la las caballerías fue más táctico que sangriento.



Las legiones aguantan en su puesto la acometida bárbara.




La pizarra de control de las bajas de la batalla.
El que marcó los mandos no era amigo de los galos!



Los últimos estertores de la batalla al caer la tarde.
Los galos han aplastado al ejército del norte y podrán escapar a la persecución romana.
Bueno, que nos lo pasamos en grande y obtuvimos interesantes lecciones para el diseño de futuras batallas.
La próxima: Dertosa 215 a.C en el festival de Tarraco Viva, el 29 de mayo.

sábado, 24 de abril de 2010

TELAMON - I (la preparación)

El sábado 17 libramos la batalla de Telamón en el Recs de Gavà.
En esta entrada mostraremos la preparación y prolegómenos de la jornada.
Y en el blog del fan de DBMM también podéis otra crónica del día.




Atilio Régulo cónsul de Roma y comandante del ejército del norte al mando de las legiones de Cerdeña.
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El origen de la preparación de esta simulación está en la misma tarde de la jornada de Rafia. Acompañados de unas cervezas para celebrar el éxito de la batalla, comenzamos a lanzar ideas para otra jornada. "Venga Ricardo, ¿te atreves con la siguiente?". Evidentemente, Ricardo recogió el guante y con mirada picarona soltó, "tengo en mente una de las grandes, Telamón".
Al cabo de unos días nos llegó el borrador del plan para la simulación. Era aterrador.
Más de 2000 puntos en el campo de batalla.
522 bases de tropas.
Más de 1500 miniaturas.
Para poder reunir semejantes ejércitos hemos tenido que sumar tropas de 8 propietarios, pintar unidades expresamente y reutilizar algunas tropas que no eran precisamente muy romanas o galas.
Pero finalmente todo se logró.
La primera idea había sido librar la batalla en Barnalúdica, pero como inesperadamente se cambiaron las fechas de ese evento, decidimos montarla en Gavà.

Como muestra del trabajo realizado por Ricardo, éstos son algunos de los documentos preparatorios de la disposición de los ejércitos.




El plano medido al milímetro para asegurar que todo cabría en la mesa de 2'20 por 1'70 de que podíamos disponer.





El croquis histórico. Cerca del cabo Telamón, la vía Emilia discurre entre dos colinas. Allí se presentaría el ejército de Cerdeña cortando el paso a los galos que, cargados con el fruto de sus saqueos, se retiraban hacia sus tierras tras la batalla de Faesulae. Atrapados entre dos fuegos, los galos ocupan la colina central y se disponen a defenderse del ataque combinado desde el norte por el ejército de Atilio Regulo y desde el sur por las tropas de Emilio Papus.





El croquis detallado del despliegue y los mandos y tipos de tropas implicadas.




Mi maletín de transporte con mi aportación al orden de batalla de galos y romanos.


Junto a Ricardo (de amarillo) comentando los últimos detalles antes de empezar a disponer las tropas.


La legión romana de Xavi.


Atilio Regulo acompañado de sus lictores. El general es una miniatura de Warmodelling y los lictores de Xyston.




Mando y hastati de una de mis legiones. Todo de Xyston, excepto el signifer que es Warmodelling. Tener el objetivo de Telamón en mente fue primordial para cumplir mis plazos de pintura y poder tener dos legiones completas para la jornada.


Disponiendo las tropas. Yo mismo, Ricardo y Óscar.



El proceso de desplieque se alargó durante casi dos horas.



Otra de mis legiones puestas en línea.
Las casitas de Belén son útiles, lástima que no tuve tiempo de repintarlas.


El bagaje galo sobre la colina sur.



Ricardo, orgulloso padre de la criatura.




Toni llegó cargado con una buena parte de las topas necesarias, pasando revista a la uniformidad.


La inevitable foto de grupo.
Y ahora algunas vistas de todo justo antes de comenzar.







La colina del campamento galo.



El desplieque completo de los galos.



Las dos legiones de Atilio Regulo.



La avanzada de Regulo ascendiendo la colina norte para intentar dominarla. Su posesión determinaría el resultado de la batalla.




Las legiones de Emilio Papus.
Y dos videos con vistas de pájaro del despliegue.

lunes, 15 de febrero de 2010

PRELUDIO A TELAMÓN

La batalla de Faesulae.

Tuvo lugar en el 225 a.c y fue el choque que precedió a la batalla de Telamón.

Introducción a la campaña
En el 225 a.c los Boyos e Insubres pagaron grandes sumas de dinero a los Gaesati, mercenarios de la Galia Transalpina guiados por Aneroëstes y Concolitanus, para que lucharan contra Roma. Los romanos movilizaron a sus aliados en Italia para suministrar tropas y levantaron dos ejércitos consulares al mando de Lucius Aemilius Papus en Ariminum y de Gaius Atilius Regulus en Sardinia.

Los Galos, evitando al ejército de Lucius Emilius, cruzaron los pasos de los Apeninos e invadieron Etruria, marchando sobre Roma. En Clusium apenas a tres jornadas de Roma encontraron una fuerza de sabinos y etruscos al mando de un pretor.

Ambos ejércitos acamparon frente a frente, hasta que los galos organizaron una retirada fingida, dejando a su caballería en el campamento como señuelo y se retiraron hacia el norte, hacia Faesulae (moderna Fiesole, cerca de Florencia) buscando un terreno propicio para la batalla. Los Galos, con una posición ventajosa, salieron victoriosos después de una dura batalla. 6.000 italianos murieron. El resto se retiró a una colina y establecieron su defensa. Allí fue donde el cónsul Lucius Emilius Papus los encontró e incorporó a su ejército.

Aneroëstes persuadió a los Galos a retirarse por la costa con todo su botín para ponerlo a salvo en sus tierras y probablemente regresar a por más. Los romanos salieron tras ellos. Cómo acabó esa persecución será la historia de la batalla de Telamón.



Nuestra batalla de Faesulae.
Ricardo y yo quedamos para jugar una partida y aprovechamos para hacer un ensayo de la batalla de Telamón que está preparando como escenario histórico.
Yo tenía ganas de usar mis primeros romanos pintados y con algunos “refuerzos” organicé una lista “Polibia” del año 225.
Sin buscarlo de forma específica acabó por salirnos una hipotética Faesulae. Y, aunque
el terreno se dispuso según el reglamento y no tiene nada de histórico, no por ello el conjunto del choque no tiene puntos en común con la historia.




Las Memorias de Philemon III

(ubicuo nieto del gran Philemon, portaestandarte de Alejandro y kronista de sí mismo)
Hallándome aquellos días en Italia, de visita en la región de Falerno en busca de nuevos proveedores de sus deliciosos vinos, llegaron las noticias de una nueva invasión gala. Pudo mi curiosidad a mi sentido común y me encaminé hacia Clusium, al norte de Roma donde encontraría el campamento del pretor Paulinus al mando de una reserva de aliados sabinos y etruscos.

Me uní al estado mayor de Paulinus en calidad de traductor. Bien sabéis que en mis largos viajes he cultivado el don de lenguas, una tradición familiar desde que mi abuelo corrió toda Asia siguiendo los pasos Alejandro.





Tras una persecución de tres días alcanzamos a los galos, que avanzaban lentamente importunados por un pesado bagaje y ocupamos una posición fuerte desde la que dominábamos su ruta de retirada.
Paulinus desplegó los hostigadores en una colina suave, apoyados inmediatamente por las tropas auxiliares y los extraordinarii. Ésta era la primera línea.
En segunda línea estaban las dos legiones de infantería pesada, con el plan de asestar el golpe de gracia cuando el asalto galo se hubiese desgastado con la primera línea.
El campamento fortificado estaba más atrás sobre otra colina menor.

Toda la posición estaba flanqueada por dos colinas difíciles que fueron ocupadas por las levas y algunos auxiliares galos. Fuera de este formidable cuadro y a la izquierda, Paulinus situó la caballería, formada por hispanos, itálicos y tarentinos para intentar flanquear al enemigo.





Los galos se abalanzaron sobre nosotros con rapidez pasmosa. Tenían soldados de sobra para atacar toda nuestra línea y desbordarnos por los flancos de la colina. Varias unidades legionarias de la derecha avanzaron a proteger el hueco entre la línea principal y la colina de nuestra derecha.
Nuestra línea avanzó pendiente abajo, pero el peligro de dejar los flancos demasiado expuestos era tan evidente, que Paulinus los detuvo antes de ganar todo el terreno deseado. Lo habríamos de pagar caro.




Nuestros hostigadores combatían con gran flexibilidad, avanzando y retirándose tras los auxiliares y volviendo a atacar ágilmente. La línea oscilaba en la pendiente favorable de la colina y los galos parecían incapaces de avanzar más. El combate era lento y poco a poco, algunas unidades de hostigadores se retiraban completamente exhaustas, para dar paso al combate de los extraordinarii y al resto de auxiliares de élite.

Desgraciadamente estos psilois carecían de la energía suficiente para producir bajas serias en el enemigo y nuestra línea se iba tensando y retrocediendo paso a paso hacia la cresta de la colina.

El poco espacio ganado en nuestro avance desbarataba el plan del contraataque con los legionarios. Habiendo perdido la cresta tendrían que combatir cuesta arriba. Así que Paulinus dio orden de que se retiraran hacia el llano, al pie de la colina del campamento.




Ascendí a caballo la colina de nuestra izquierda para observar la batalla desde un punto más elevado. Al otro lado pude ver cómo la caballería gala atacaba a la nuestra, desplegada en otra suave colina.




El combate nos favoreció rápidamente, pero los tarentinos fracasaron el intento de flanquear a los galos y el intento de derrotar la caballería enemiga por completo para amenazar el flanco de las Warband resultó fallido.





Hasta el pie de la colina llegaban las columnas galas empujando a nuestra débil cortina de hostigadores, que sin embargo resistía.




La batalla era un combate de desgaste que no nos favorecía y por fin pude ver cómo aparecían las primeras brechas en nuestra línea por donde los galos penetraban arrollando los auxiliares itálicos. Descendí rápidamente de la colina para cruzar tras los legionarios de la segunda línea que ya se preparaban para combatir.




Me encontré con Paulinus que galopaba en dirección opuesta para apoyar a sus soldados. Me gritó que desapareciese de allí si no quería morir.
El campo estaba lleno de psilois agotados, soldados heridos retirándose hacia el campamento y líneas de legionarios, perfectamente formados, con los rostros tensos y dispuestos a combatir.

Me quedé junto a Paulinus y miré al frente, hacia la colina donde se combatía desde hacía horas.
La cresta ya estaba llena de salvajes gritando sedientos de sangre, algunos ya bajaban corriendo. Sin embargo, ¡aún se combatía en lo alto! Era increíble. Algunas unidades auxiliares resistían contra todo pronóstico, aisladas, repeliendo ataques y prácticamente rodeadas.




Tras una extraña pausa, como si los galos no creyesen que aquellos hombres aún les pudiesen plantar cara, los galos redoblaron sus ataques. Una vez más, los galos fueron rechazados.
Honor y gloria a los extraordinarii etruscos.





Su resistencia sin duda nos salvó a todos, pues los galos tuvieron un instante de duda y desánimo ante tamaña heroicidad y sacrificio. Esos momentos de indecisión nos dieron el tiempo preciso para retirarnos con las legiones al amparo del campamento.




Conclusión
Tal como nos ha narrado Philemon, fueron los auxiliares los que libraron el combate. Principal. Al librar esta batalla yo deseaba comprobar si las tropas ligeras eran capaces de detener la masa warband. Ciertamente lo lograron durante largo rato, pero incluso con el terreno a favor acabaron por desgastarse.
8-10 Ps quedaron “agotados”, pero al no ser Superiores, apenas lograron hacer bajas a las Wb. Los Ax(S) al entrar en batalla lograron bastantes éxitos a costa de sufrir ellos mismos sensibles bajas.
Cuando la batalla se detuvo los dos mandos legionarios estaban aún a 4 bajas cada uno de desmotivarse, pero con la línea rota eran bajas fáciles.
Los galos con 12 bases perdidas, sólo estaban a 5 bajas de la desmotivación.

Si hubiese mantenido la cresta de la colina con la línea de Bd, quizás los romanos habrían ganado la batalla.

Pero la resistencia final y contra todo pronóstico de las tres unidades auxiliares fue determinante para que Ricardo y yo pactásemos una victoria gala más que pírrica.
Ciertamente en caso de seguir la batalla los galos habrían logrado desmotivar a las legiones, pero también era probable que la warband a su vez sufriera el mismo destino.

La caballería romana había estado muy lenta. Aunque eliminó dos unidades de galos, le faltaron 2 victorias más para desmotivar al mando de caballería gala y poder influir en la batalla principal.

En resumen, como en la Faesulae histórica, los romanos cargaron el peso de la batalla a sus aliados itálicos que sufrieron graves bajas, pero el núcleo del ejército sobrevivió para combatir otro día.

Los veremos en Telamón.