martes, 9 de marzo de 2010

Fire & Fury. MANASSAS GAP 1863

Introducción a Fire & Fury.

El domingo nos juntamos Toni, Xavi, Óscar y yo para jugar una partida introductoria a este veterano y excelente reglamento. Toni, como curtido general de azules y grises, hacía de profe y además ponía sus tropas unionistas. El amigo Carlos aunque no pudo asistir, nos prestó sus confederados.



Toni montó un escenario imaginario. Cada ejército contaba con dos cuerpos, más un cuerpo de caballería y otras tropas fuera del campo que podían llegar en cualquier momento.

Yo le he llamado Manassas Gap, pues el objetivo del Sur era proteger el paso entre las colinas de la carretera de Manassas, justo en este paso estaba el pueblo de Marti's Town. El Norte debía conquistar la cresta pues con ello dominaba tanto el pueblo como el paso estratégico.

Antes de narrar brevemente nuestra batalla, me gustaría comentar las sensaciones que nos provocó este reglamento.
Ante todo remarcar la jugabilidad y agilidad del sistema. Combina la diversión con una creo yo veraz representación de las condiciones reinantes en las batallas de la Guerra de Secesión.
La estructura de mando permite mover las brigadas simulando las dificultades de coordinación de las unidades en una batalla que debía alimentarse continuamente con tropas frescas. Por ello cualquier ataque decisivo tiene que planificarse cuidadosamente. El desgaste se acumula afectando a la capacidad de cumplir órdenes y de combatir, mientras que la calidad de las brigadas se define con factores como el mando y los niveles de desgaste asignados a cada unidad.
La llegada de refuerzos desde fuera del campo es vital e impredecible por lo que mantiene un alto nivel de incertidumbre.

El fuego de fusilería precede a la inevitable carga al cuerpo a cuerpo donde la bayoneta tiene la decisión, en este aspecto las tropas sudistas tienen un plus por su arrojo casi inconsciente.
La artillería y caballería son importantes pero no decisivas. La artillería nordista es sensiblemente más poderosa que la del Sur, por el contrario la caballería sudista es mejor.

Casi todos hemos visto la película de Gettysburg ¿no?, pues bien, el domingo pudimos volver a oír las cornetas tocando a carga, los regimientos azules y grises tomar posiciones y fusilarse a bocajarro, la artillería tronar sin descanso y las banderas ondear entre la niebla y el humo de la pólvora.

Óscar y yo nos repartimos el mando de los unionistas, para mi quedó el III cuerpo de Doubleday, con dos divisiones más una tercera en marcha y la caballería de Custer (nada más y nada menos).


Aquí en la foto, Xavi, Toni y Óscar.




Marti's Town, con una brigada bien atrincherada.




En South Ridge, las divisiones a A.P Hill y las baterías confederadas.




Y en North Ridge las brigadas irlandesas y la poderosa artillería de la Unión.




El general Doubleday, al mando del III Cuerpo de la Unión.





El general Hill con su estado mayor al mando del I Cuerpo de la Confederación del Sur.




El Norte tenía que atacar sin demora, por lo tanto el primer movimiento fue un avance general.
El cuerpo de Óscar, en tres columnas, sobre Rock Hill y Marti's Town. Mi III cuerpo avanzó dos brigadas con otra en reserva sobre el centro de South Ridge, mi izquierda quedó ligeramente retrasada por la presencia de la poderosa caballería confederada.
Entretanto nuestras baterías comenzaron a cañonear las posiciones sudistas.




El avance general de las brigadas de la Unión.



Los sureños apostados en el pueblo se atrincheran tras vallas, muros y ventanas.




Incluso disponían de baterías. El asalto a Marti's Town prometía sangre.





Las brigadas de azules, se detienen ante el pueblo e inician un feroz intercambio de fusilería mientras nuestras baterías silencian a las enemigas. Cuando la posición sudista dio los primeros signos de debilidad, la brigada de apoyo se lanzó a un durísimo asalto que estuvo a punto de fracasar, sin embargo finalmente Óscar se hizo con el prueblo.




Xavi, al mando confederado, envió todas las tropas disponibles al contraataque, una brigada de tejanos y otra de zuavos. También movió lateralmente una de las brigadas de la sierra y concentró el fuego de sus baterías en su apoyo.
Mientras mis brigadas avanzaban por el valle, Óscar y yo concentramos todas nuestras baterias en hacer fuego de contrabatería contra la artillería sudista, hasta que logramos que tuviese que desalojar sus posiciones muy dañada.
Éste factor habría de resultar de vital importancia.



Una brigada de caballería bajó de la sierra para acosar el flanco izquierdo de mi avance.



El momento en que la brigada de zuavos contraataca fieramente con el apoyo de otras dos brigadas a nuestras tropas en las calles de Marti's Town. No habíamos logrado llevar tropas de refresco por lo que no hubo forma de detener el enemigo.





Nuestras castigadas brigadas retrocedieron atropelladamente hasta sus posiciones iniciales de batalla. Por fin llegaron algunas tropas de refresco, pero habíamos perdido el pueblo y las divisiones de refuerzo no aparecían por ninguna parte.



El desenlace de la batalla aún pendía de un hilo. Quedaba la baza final del asalto de las brigadas de Doubleday sobre el centro de South Ridge. Afortunadamente tampoco aparecía ninguna tropa de refuerzo del Sur.
La caballería confederada había fallado su ataque y el resto de brigadas montadas inexplicablemente no se habían movido para respiro de nuestras propia caballería que consciente de su inferioridad había desmontado para utilizar fuego de carabina.

Nuestra artillería continuaba maartilleando la sierra. Que con el movimiento lateral de tropas sudistas para apoyar el contraataque sobre el pueblo había quedado guarnecida por una solitaria brigada gris. Este error lo iban a pagar caro.
Por un instante se me pasó por la cabeza el recuerdo de la batalla de Austerlitz, con las tropas autríacas abandonando el Pratzen para atacar la derecha francesa y dejando el camino expedito al ataque de Soult. Ah! el Sol de Austerlitz iba a brillar de nuevo.



Por fin las tropas llegan al pie de la cresta e inician un desigual intercambio de fuego.
Mi mejor brigada desplegada en profundidad y bien apoyada en el flanco por otras dos, tenían una enorme superioridad numérica.
La artillería sudista que habría podido disparar mortal metralla había quedado reducida a una solitaria batería.



En el otro lado del campo de batalla las tropas de uno y otro bando cansadas se limitaban a intercambiar fuego a distancia y un débil contraataque desde Rock Hill fue contenido.



Por fin el asalto final, la brigada confederada ha quedado casi deshecha y nuestros chicos de azul ganan la cresta con facilidad.






En conclusión, que nos lo pasamos pipa, gracias a los sabios consejos de Toni y al sencillo sistema de juego pudimos disfrutar de una gran batalla el mismo día de conocer el reglamento.
Seguro que no será la última que juguemos.
Y no quiero mojarme demasiado, pero quizás más de uno nos metamos en el lío de pintar alguna dimisión extra para acabar de completar los ejércitos de Carlos y Toni y jugar mayores batallas.






La caballería de la Unión, se limitó a desmontar y apoyar con sus carabinas a la infantería, impidiendo de paso que la superior caballería sudista maniobrase.
El general Custer.




Las brigadas irlandesas se cubrieron de gloria.


lunes, 1 de marzo de 2010

COLECCIÓN NAFZIGER



Hoy quiero hacerme eco de una noticia muy interesante para los aficionados al wargame histórico. Apareció hace unos días en el blog The Catalan Wargames Resource, y creo que vale la pena dedicarle un poco más de publicidad desde aquí.
La colección Nafziger ha sido puesta a disposición del público de forma libre y gratuita.
La colección Nafziger, es un compendio de órdenes de batalla desde el siglo XVII hasta la segunda guerra mundial. George Nafziger, su creador, es un oficial retirado de la marina norteamericana e historiador militar. Alguno de sus libros dedicado a diversas campañas napoleónicas obra en mi poder.
Hasta ahora el acceso a esta base de datos estaba sujeto a pago previo.

Pues bien, El Sr. Nafziger ha hecho donación de su colección al U.S. Army's Combined Arms Research Library con la única condición de permitir el acceso libre.
Así pues, la Colección Nafziger se puede consultar gratuitamente aquí: www.cgsc.edu/carl/nafziger/index.asp.
Que aproveche.

martes, 23 de febrero de 2010

Belgorod, mayo 1943

En algún lugar cercano al Donetz, una escuadra de ametralladoras soviética acompaña a un SU-76 y un T34.

Ejércitos blindados sin precedentes se reúnen para para librar la que será llamada batalla de Kursk.



Bueno, para desengrasar un poco de tanta pica y scutum, dedicar un rato a los blindados es todo un relax.














lunes, 15 de febrero de 2010

PRELUDIO A TELAMÓN

La batalla de Faesulae.

Tuvo lugar en el 225 a.c y fue el choque que precedió a la batalla de Telamón.

Introducción a la campaña
En el 225 a.c los Boyos e Insubres pagaron grandes sumas de dinero a los Gaesati, mercenarios de la Galia Transalpina guiados por Aneroëstes y Concolitanus, para que lucharan contra Roma. Los romanos movilizaron a sus aliados en Italia para suministrar tropas y levantaron dos ejércitos consulares al mando de Lucius Aemilius Papus en Ariminum y de Gaius Atilius Regulus en Sardinia.

Los Galos, evitando al ejército de Lucius Emilius, cruzaron los pasos de los Apeninos e invadieron Etruria, marchando sobre Roma. En Clusium apenas a tres jornadas de Roma encontraron una fuerza de sabinos y etruscos al mando de un pretor.

Ambos ejércitos acamparon frente a frente, hasta que los galos organizaron una retirada fingida, dejando a su caballería en el campamento como señuelo y se retiraron hacia el norte, hacia Faesulae (moderna Fiesole, cerca de Florencia) buscando un terreno propicio para la batalla. Los Galos, con una posición ventajosa, salieron victoriosos después de una dura batalla. 6.000 italianos murieron. El resto se retiró a una colina y establecieron su defensa. Allí fue donde el cónsul Lucius Emilius Papus los encontró e incorporó a su ejército.

Aneroëstes persuadió a los Galos a retirarse por la costa con todo su botín para ponerlo a salvo en sus tierras y probablemente regresar a por más. Los romanos salieron tras ellos. Cómo acabó esa persecución será la historia de la batalla de Telamón.



Nuestra batalla de Faesulae.
Ricardo y yo quedamos para jugar una partida y aprovechamos para hacer un ensayo de la batalla de Telamón que está preparando como escenario histórico.
Yo tenía ganas de usar mis primeros romanos pintados y con algunos “refuerzos” organicé una lista “Polibia” del año 225.
Sin buscarlo de forma específica acabó por salirnos una hipotética Faesulae. Y, aunque
el terreno se dispuso según el reglamento y no tiene nada de histórico, no por ello el conjunto del choque no tiene puntos en común con la historia.




Las Memorias de Philemon III

(ubicuo nieto del gran Philemon, portaestandarte de Alejandro y kronista de sí mismo)
Hallándome aquellos días en Italia, de visita en la región de Falerno en busca de nuevos proveedores de sus deliciosos vinos, llegaron las noticias de una nueva invasión gala. Pudo mi curiosidad a mi sentido común y me encaminé hacia Clusium, al norte de Roma donde encontraría el campamento del pretor Paulinus al mando de una reserva de aliados sabinos y etruscos.

Me uní al estado mayor de Paulinus en calidad de traductor. Bien sabéis que en mis largos viajes he cultivado el don de lenguas, una tradición familiar desde que mi abuelo corrió toda Asia siguiendo los pasos Alejandro.





Tras una persecución de tres días alcanzamos a los galos, que avanzaban lentamente importunados por un pesado bagaje y ocupamos una posición fuerte desde la que dominábamos su ruta de retirada.
Paulinus desplegó los hostigadores en una colina suave, apoyados inmediatamente por las tropas auxiliares y los extraordinarii. Ésta era la primera línea.
En segunda línea estaban las dos legiones de infantería pesada, con el plan de asestar el golpe de gracia cuando el asalto galo se hubiese desgastado con la primera línea.
El campamento fortificado estaba más atrás sobre otra colina menor.

Toda la posición estaba flanqueada por dos colinas difíciles que fueron ocupadas por las levas y algunos auxiliares galos. Fuera de este formidable cuadro y a la izquierda, Paulinus situó la caballería, formada por hispanos, itálicos y tarentinos para intentar flanquear al enemigo.





Los galos se abalanzaron sobre nosotros con rapidez pasmosa. Tenían soldados de sobra para atacar toda nuestra línea y desbordarnos por los flancos de la colina. Varias unidades legionarias de la derecha avanzaron a proteger el hueco entre la línea principal y la colina de nuestra derecha.
Nuestra línea avanzó pendiente abajo, pero el peligro de dejar los flancos demasiado expuestos era tan evidente, que Paulinus los detuvo antes de ganar todo el terreno deseado. Lo habríamos de pagar caro.




Nuestros hostigadores combatían con gran flexibilidad, avanzando y retirándose tras los auxiliares y volviendo a atacar ágilmente. La línea oscilaba en la pendiente favorable de la colina y los galos parecían incapaces de avanzar más. El combate era lento y poco a poco, algunas unidades de hostigadores se retiraban completamente exhaustas, para dar paso al combate de los extraordinarii y al resto de auxiliares de élite.

Desgraciadamente estos psilois carecían de la energía suficiente para producir bajas serias en el enemigo y nuestra línea se iba tensando y retrocediendo paso a paso hacia la cresta de la colina.

El poco espacio ganado en nuestro avance desbarataba el plan del contraataque con los legionarios. Habiendo perdido la cresta tendrían que combatir cuesta arriba. Así que Paulinus dio orden de que se retiraran hacia el llano, al pie de la colina del campamento.




Ascendí a caballo la colina de nuestra izquierda para observar la batalla desde un punto más elevado. Al otro lado pude ver cómo la caballería gala atacaba a la nuestra, desplegada en otra suave colina.




El combate nos favoreció rápidamente, pero los tarentinos fracasaron el intento de flanquear a los galos y el intento de derrotar la caballería enemiga por completo para amenazar el flanco de las Warband resultó fallido.





Hasta el pie de la colina llegaban las columnas galas empujando a nuestra débil cortina de hostigadores, que sin embargo resistía.




La batalla era un combate de desgaste que no nos favorecía y por fin pude ver cómo aparecían las primeras brechas en nuestra línea por donde los galos penetraban arrollando los auxiliares itálicos. Descendí rápidamente de la colina para cruzar tras los legionarios de la segunda línea que ya se preparaban para combatir.




Me encontré con Paulinus que galopaba en dirección opuesta para apoyar a sus soldados. Me gritó que desapareciese de allí si no quería morir.
El campo estaba lleno de psilois agotados, soldados heridos retirándose hacia el campamento y líneas de legionarios, perfectamente formados, con los rostros tensos y dispuestos a combatir.

Me quedé junto a Paulinus y miré al frente, hacia la colina donde se combatía desde hacía horas.
La cresta ya estaba llena de salvajes gritando sedientos de sangre, algunos ya bajaban corriendo. Sin embargo, ¡aún se combatía en lo alto! Era increíble. Algunas unidades auxiliares resistían contra todo pronóstico, aisladas, repeliendo ataques y prácticamente rodeadas.




Tras una extraña pausa, como si los galos no creyesen que aquellos hombres aún les pudiesen plantar cara, los galos redoblaron sus ataques. Una vez más, los galos fueron rechazados.
Honor y gloria a los extraordinarii etruscos.





Su resistencia sin duda nos salvó a todos, pues los galos tuvieron un instante de duda y desánimo ante tamaña heroicidad y sacrificio. Esos momentos de indecisión nos dieron el tiempo preciso para retirarnos con las legiones al amparo del campamento.




Conclusión
Tal como nos ha narrado Philemon, fueron los auxiliares los que libraron el combate. Principal. Al librar esta batalla yo deseaba comprobar si las tropas ligeras eran capaces de detener la masa warband. Ciertamente lo lograron durante largo rato, pero incluso con el terreno a favor acabaron por desgastarse.
8-10 Ps quedaron “agotados”, pero al no ser Superiores, apenas lograron hacer bajas a las Wb. Los Ax(S) al entrar en batalla lograron bastantes éxitos a costa de sufrir ellos mismos sensibles bajas.
Cuando la batalla se detuvo los dos mandos legionarios estaban aún a 4 bajas cada uno de desmotivarse, pero con la línea rota eran bajas fáciles.
Los galos con 12 bases perdidas, sólo estaban a 5 bajas de la desmotivación.

Si hubiese mantenido la cresta de la colina con la línea de Bd, quizás los romanos habrían ganado la batalla.

Pero la resistencia final y contra todo pronóstico de las tres unidades auxiliares fue determinante para que Ricardo y yo pactásemos una victoria gala más que pírrica.
Ciertamente en caso de seguir la batalla los galos habrían logrado desmotivar a las legiones, pero también era probable que la warband a su vez sufriera el mismo destino.

La caballería romana había estado muy lenta. Aunque eliminó dos unidades de galos, le faltaron 2 victorias más para desmotivar al mando de caballería gala y poder influir en la batalla principal.

En resumen, como en la Faesulae histórica, los romanos cargaron el peso de la batalla a sus aliados itálicos que sufrieron graves bajas, pero el núcleo del ejército sobrevivió para combatir otro día.

Los veremos en Telamón.

jueves, 4 de febrero de 2010

PINTANDO LEGIONARIOS

Lo prometido es deuda.

A sugerencia de algunos amigos incluyo una nueva sesión de pintura, sin ánimo de pontificar, sino de mostrar simplemente cómo lo hago yo, ni más ni menos.

Y especialmente para mi joven amigo Elías, que está empezando con sus cartagineses.

Éstas son las miniaturas de Xyston que preparaba la semana pasada, princeps, para las legiones del siglo II-III a.C.








Pintando en serie no soy capaz de hacerlo con más de 8 - 10 miniaturas simultáneamente, si lo intento con más me canso demasiado. Así que ya tengo mis taponcitos de botella con su bola de blu-tac preparados. No hay problema con el blu-tac aunque se manche de pintura, dura y dura y dura....

Para los escudos tengo uno grande de garrafa que es perfecto.





Lo primero es la imprimación. Ahora lo hago siempre en marrón tostado desde que lo leí en el blog de Endakil.

Realmente el efecto es bueno, el marrón va bien para los bronces y rojos y además proporciona un perfilado menos violento que el negro.



Cuando la miniatura ha de llevar armadura o cota de malla, le doy una segunda capa de negro.






El siguiente paso es el plateado de las cotas, para evitar posteriores errores.

En otros casos, empiezo por la carne, pero con éstas concretamente hice primero los metales.



Entretanto voy dándoles capas a los escudos. Como éstos serán rojos, voy dándo capas ligeras de rojo oscuro, que cubre muy poco pero va dando el tono desgastado que deseo.
Sin cubrir ni intentar llegar a todos los huecos, dejando que el perfilado marrón haga su efecto.



Finalmente paso al rojo sangre, mezclado con el oscuro, para seguir dando luces, simplemente acariciando la superficie y trazando el arco formado por el borde del escudo y la espina central.



Las miniaturas con los metales aplicados, (el bronce es el de Vallejo), y con los remates en cuero de la cota de mallas.



Para la carne, aplico una primera capa de carne bronceada...



... y después doy luces en la muculatura y rasgos con una mezcla de bronceada y de elfo.




Túnicas de lana.
Pues la base de color hueso.



Y luces con el blanco.
En otras ocasiones o para túnicas de los oficiales aplico la base con gris sombra y luces con gris élfico y blanco.




Algún toque de blanco para iluminar las plumas negras del casco.

La funda de la espada con base y luces de colores variados para dar algo de diversidad...


Y hala! a matar bárbaros!




Una cohorte y su centurión al frente.