lunes, 15 de febrero de 2010

PRELUDIO A TELAMÓN

La batalla de Faesulae.

Tuvo lugar en el 225 a.c y fue el choque que precedió a la batalla de Telamón.

Introducción a la campaña
En el 225 a.c los Boyos e Insubres pagaron grandes sumas de dinero a los Gaesati, mercenarios de la Galia Transalpina guiados por Aneroëstes y Concolitanus, para que lucharan contra Roma. Los romanos movilizaron a sus aliados en Italia para suministrar tropas y levantaron dos ejércitos consulares al mando de Lucius Aemilius Papus en Ariminum y de Gaius Atilius Regulus en Sardinia.

Los Galos, evitando al ejército de Lucius Emilius, cruzaron los pasos de los Apeninos e invadieron Etruria, marchando sobre Roma. En Clusium apenas a tres jornadas de Roma encontraron una fuerza de sabinos y etruscos al mando de un pretor.

Ambos ejércitos acamparon frente a frente, hasta que los galos organizaron una retirada fingida, dejando a su caballería en el campamento como señuelo y se retiraron hacia el norte, hacia Faesulae (moderna Fiesole, cerca de Florencia) buscando un terreno propicio para la batalla. Los Galos, con una posición ventajosa, salieron victoriosos después de una dura batalla. 6.000 italianos murieron. El resto se retiró a una colina y establecieron su defensa. Allí fue donde el cónsul Lucius Emilius Papus los encontró e incorporó a su ejército.

Aneroëstes persuadió a los Galos a retirarse por la costa con todo su botín para ponerlo a salvo en sus tierras y probablemente regresar a por más. Los romanos salieron tras ellos. Cómo acabó esa persecución será la historia de la batalla de Telamón.



Nuestra batalla de Faesulae.
Ricardo y yo quedamos para jugar una partida y aprovechamos para hacer un ensayo de la batalla de Telamón que está preparando como escenario histórico.
Yo tenía ganas de usar mis primeros romanos pintados y con algunos “refuerzos” organicé una lista “Polibia” del año 225.
Sin buscarlo de forma específica acabó por salirnos una hipotética Faesulae. Y, aunque
el terreno se dispuso según el reglamento y no tiene nada de histórico, no por ello el conjunto del choque no tiene puntos en común con la historia.




Las Memorias de Philemon III

(ubicuo nieto del gran Philemon, portaestandarte de Alejandro y kronista de sí mismo)
Hallándome aquellos días en Italia, de visita en la región de Falerno en busca de nuevos proveedores de sus deliciosos vinos, llegaron las noticias de una nueva invasión gala. Pudo mi curiosidad a mi sentido común y me encaminé hacia Clusium, al norte de Roma donde encontraría el campamento del pretor Paulinus al mando de una reserva de aliados sabinos y etruscos.

Me uní al estado mayor de Paulinus en calidad de traductor. Bien sabéis que en mis largos viajes he cultivado el don de lenguas, una tradición familiar desde que mi abuelo corrió toda Asia siguiendo los pasos Alejandro.





Tras una persecución de tres días alcanzamos a los galos, que avanzaban lentamente importunados por un pesado bagaje y ocupamos una posición fuerte desde la que dominábamos su ruta de retirada.
Paulinus desplegó los hostigadores en una colina suave, apoyados inmediatamente por las tropas auxiliares y los extraordinarii. Ésta era la primera línea.
En segunda línea estaban las dos legiones de infantería pesada, con el plan de asestar el golpe de gracia cuando el asalto galo se hubiese desgastado con la primera línea.
El campamento fortificado estaba más atrás sobre otra colina menor.

Toda la posición estaba flanqueada por dos colinas difíciles que fueron ocupadas por las levas y algunos auxiliares galos. Fuera de este formidable cuadro y a la izquierda, Paulinus situó la caballería, formada por hispanos, itálicos y tarentinos para intentar flanquear al enemigo.





Los galos se abalanzaron sobre nosotros con rapidez pasmosa. Tenían soldados de sobra para atacar toda nuestra línea y desbordarnos por los flancos de la colina. Varias unidades legionarias de la derecha avanzaron a proteger el hueco entre la línea principal y la colina de nuestra derecha.
Nuestra línea avanzó pendiente abajo, pero el peligro de dejar los flancos demasiado expuestos era tan evidente, que Paulinus los detuvo antes de ganar todo el terreno deseado. Lo habríamos de pagar caro.




Nuestros hostigadores combatían con gran flexibilidad, avanzando y retirándose tras los auxiliares y volviendo a atacar ágilmente. La línea oscilaba en la pendiente favorable de la colina y los galos parecían incapaces de avanzar más. El combate era lento y poco a poco, algunas unidades de hostigadores se retiraban completamente exhaustas, para dar paso al combate de los extraordinarii y al resto de auxiliares de élite.

Desgraciadamente estos psilois carecían de la energía suficiente para producir bajas serias en el enemigo y nuestra línea se iba tensando y retrocediendo paso a paso hacia la cresta de la colina.

El poco espacio ganado en nuestro avance desbarataba el plan del contraataque con los legionarios. Habiendo perdido la cresta tendrían que combatir cuesta arriba. Así que Paulinus dio orden de que se retiraran hacia el llano, al pie de la colina del campamento.




Ascendí a caballo la colina de nuestra izquierda para observar la batalla desde un punto más elevado. Al otro lado pude ver cómo la caballería gala atacaba a la nuestra, desplegada en otra suave colina.




El combate nos favoreció rápidamente, pero los tarentinos fracasaron el intento de flanquear a los galos y el intento de derrotar la caballería enemiga por completo para amenazar el flanco de las Warband resultó fallido.





Hasta el pie de la colina llegaban las columnas galas empujando a nuestra débil cortina de hostigadores, que sin embargo resistía.




La batalla era un combate de desgaste que no nos favorecía y por fin pude ver cómo aparecían las primeras brechas en nuestra línea por donde los galos penetraban arrollando los auxiliares itálicos. Descendí rápidamente de la colina para cruzar tras los legionarios de la segunda línea que ya se preparaban para combatir.




Me encontré con Paulinus que galopaba en dirección opuesta para apoyar a sus soldados. Me gritó que desapareciese de allí si no quería morir.
El campo estaba lleno de psilois agotados, soldados heridos retirándose hacia el campamento y líneas de legionarios, perfectamente formados, con los rostros tensos y dispuestos a combatir.

Me quedé junto a Paulinus y miré al frente, hacia la colina donde se combatía desde hacía horas.
La cresta ya estaba llena de salvajes gritando sedientos de sangre, algunos ya bajaban corriendo. Sin embargo, ¡aún se combatía en lo alto! Era increíble. Algunas unidades auxiliares resistían contra todo pronóstico, aisladas, repeliendo ataques y prácticamente rodeadas.




Tras una extraña pausa, como si los galos no creyesen que aquellos hombres aún les pudiesen plantar cara, los galos redoblaron sus ataques. Una vez más, los galos fueron rechazados.
Honor y gloria a los extraordinarii etruscos.





Su resistencia sin duda nos salvó a todos, pues los galos tuvieron un instante de duda y desánimo ante tamaña heroicidad y sacrificio. Esos momentos de indecisión nos dieron el tiempo preciso para retirarnos con las legiones al amparo del campamento.




Conclusión
Tal como nos ha narrado Philemon, fueron los auxiliares los que libraron el combate. Principal. Al librar esta batalla yo deseaba comprobar si las tropas ligeras eran capaces de detener la masa warband. Ciertamente lo lograron durante largo rato, pero incluso con el terreno a favor acabaron por desgastarse.
8-10 Ps quedaron “agotados”, pero al no ser Superiores, apenas lograron hacer bajas a las Wb. Los Ax(S) al entrar en batalla lograron bastantes éxitos a costa de sufrir ellos mismos sensibles bajas.
Cuando la batalla se detuvo los dos mandos legionarios estaban aún a 4 bajas cada uno de desmotivarse, pero con la línea rota eran bajas fáciles.
Los galos con 12 bases perdidas, sólo estaban a 5 bajas de la desmotivación.

Si hubiese mantenido la cresta de la colina con la línea de Bd, quizás los romanos habrían ganado la batalla.

Pero la resistencia final y contra todo pronóstico de las tres unidades auxiliares fue determinante para que Ricardo y yo pactásemos una victoria gala más que pírrica.
Ciertamente en caso de seguir la batalla los galos habrían logrado desmotivar a las legiones, pero también era probable que la warband a su vez sufriera el mismo destino.

La caballería romana había estado muy lenta. Aunque eliminó dos unidades de galos, le faltaron 2 victorias más para desmotivar al mando de caballería gala y poder influir en la batalla principal.

En resumen, como en la Faesulae histórica, los romanos cargaron el peso de la batalla a sus aliados itálicos que sufrieron graves bajas, pero el núcleo del ejército sobrevivió para combatir otro día.

Los veremos en Telamón.

2 comentarios:

David Cantó dijo...

Una gran batalla, efectivamente. Ya tengo ganas de ver "la grande" :)

Master Ibericus dijo...

Excelente crónica, como siempre.
Un placer. Sigue así.
Saludos.